El par EURUSD comienza la semana del 11–15 de mayo cerca de 1.1735 y parece debilitado tras un rebote correctivo. La demanda de activos refugio está respaldada por factores geopolíticos, aunque sin un desequilibrio pronunciado. La situación en Oriente Medio sigue siendo clave, con enfrentamientos en el estrecho de Ormuz y la espera de la respuesta de Irán a la propuesta estadounidense manteniendo al mercado en incertidumbre.
La atención sigue centrada en la geopolítica, los precios del petróleo y los datos macroeconómicos de EE. UU. El escenario base es una consolidación dentro del rango 1.1600–1.1800. Una ruptura fuera de este rango definirá la próxima dirección. En general, la estructura actual sigue siendo neutral con un sesgo correctivo.
El par EURUSD cerró la semana alrededor de 1.1735, con el mercado volviendo a descontar riesgos geopolíticos. A pesar de un fortalecimiento local del dólar estadounidense al final de la semana pasada, el impulso sigue siendo moderado: en general, el USD cotiza sin una tendencia clara frente a las principales divisas.
El factor clave sigue siendo la situación en Oriente Medio. Nuevos enfrentamientos en el estrecho de Ormuz respaldan la demanda de activos refugio. Destructores estadounidenses repelieron ataques y realizaron bombardeos de represalia, aunque el alto el fuego formal continúa vigente. Washington sigue esperando la respuesta de Irán a su propuesta para reabrir el estrecho y poner fin al conflicto, lo que mantiene al mercado en un estado de incertidumbre.
El contexto macroeconómico también está en el centro de atención. Los datos del mercado laboral indican un enfriamiento gradual: las solicitudes iniciales de desempleo se situaron en 200 mil (mejor de lo esperado) y las solicitudes continuas totalizaron 1.766 millones.
El movimiento futuro dependerá de los titulares relacionados con Irán y de los datos del mercado laboral estadounidense.
El gráfico diario del EURUSD muestra que el mercado estuvo en una tendencia alcista sostenida desde finales de 2025 y alcanzó un máximo local alrededor de 1.2000–1.2100 en enero. Después siguió una reversión y una caída gradual que evolucionó hacia una corrección más amplia. El movimiento bajista estuvo acompañado por una serie de máximos descendentes, señalando un debilitamiento del control alcista y un cambio a favor de los vendedores.
La caída llevó al par hacia la zona 1.1400–1.1500, donde se formó un suelo estable. Desde esta área el mercado comenzó a recuperarse, pero el avance ha sido irregular: los impulsos alcistas son seguidos por retrocesos, sin formarse todavía una tendencia alcista clara. El precio ahora ha regresado al rango 1.17–1.18, pero aún no ha logrado consolidarse por encima.
Las bandas de Bollinger indican un estrechamiento del rango tras un periodo de alta volatilidad, señalando una fase de consolidación. El precio se mueve cerca de la banda media, reflejando equilibrio entre compradores y vendedores. La resistencia más cercana se encuentra en la zona 1.1800–1.1900, mientras que el soporte permanece en el área 1.1600–1.1500.
Los indicadores confirman una estructura neutral. El MACD está cerca de la línea cero sin un impulso claro, y el Oscilador Estocástico fluctúa en la zona media, indicando ausencia tanto de sobrecompra como de sobreventa. En general, el mercado se mantiene dentro de un rango lateral y acumulando potencial. Una ruptura fuera del rango 1.1600–1.1800 definirá la próxima dirección.
El par EURUSD terminó la semana alrededor de 1.1735. El mercado permanece en modo de espera, con los factores geopolíticos nuevamente en el centro de atención, aunque el dólar no logra establecer una tendencia sostenible. Nuevos enfrentamientos en el estrecho de Ormuz respaldan la demanda de activos refugio, mientras persiste la incertidumbre sobre la respuesta de Irán a la propuesta estadounidense. Los datos macroeconómicos sugieren un enfriamiento gradual del mercado laboral: las solicitudes de desempleo resultaron mejores de lo esperado, aunque la señal general sigue siendo moderadamente débil.
Técnicamente, el EURUSD permanece dentro de una amplia estructura lateral. Tras caer desde 1.2000–1.2100 hasta 1.1400–1.1500, el par rebotó, pero el movimiento parece correctivo. El precio fluctúa en el rango 1.17–1.18 sin lograr consolidarse por encima. Las bandas de Bollinger se estrechan, reflejando equilibrio; el MACD está cerca de cero y el Oscilador Estocástico es neutral. La zona de resistencia se encuentra en 1.1800–1.1900, mientras que el soporte está en 1.1600–1.1500.
Una consolidación por encima de 1.1800–1.1900 fortalecería el impulso alcista y abriría el camino para nuevas subidas.
Una ruptura por debajo de 1.1600 devolvería la presión y empujaría al par hacia 1.1500.
Conclusión: el mercado se encuentra en una fase de consolidación con un sesgo bajista. El movimiento futuro dependerá de la geopolítica y de las señales provenientes del mercado laboral estadounidense.
El par EURUSD terminó la semana alrededor de 1.1735. El mercado sigue influenciado por la geopolítica: los enfrentamientos en el estrecho de Ormuz respaldan la demanda de activos refugio, aunque el dólar no forma una tendencia sostenible. La incertidumbre persiste mientras EE. UU. espera la respuesta de Irán al acuerdo. Los datos macroeconómicos estadounidenses son moderadamente débiles: las solicitudes de desempleo indican un enfriamiento gradual del mercado laboral.
Técnicamente, el EURUSD permanece dentro del amplio rango 1.1500–1.1800. Tras caer desde 1.2000, el par rebotó, pero el movimiento es correctivo. El precio se encuentra cerca de la banda media de Bollinger, el rango se estrecha y el impulso es débil. El escenario base sugiere consolidación: una ruptura por encima de 1.1800 abriría el camino alcista, mientras que una ruptura por debajo de 1.1600 aumentaría la presión bajista.
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